Germán Temprano
Artículo actualizado el viernes 28 de mayo de 2021

Para los no iniciados en la automoción OBD2 les sonará a robot galáctico. Sin embargo, se trata de una herramienta tecnológica de gran utilidad para los coches.

A través de este “diagnóstico a bordo”, la traducción de On Board Diagnostics (OBD), se podrá conocer de manera inmediata cualquier problema del vehículo.

De los aquí elegidos, nos hemos decantado en primer lugar por el modelo Creader 3001 de la marca Launch.

Este dispositivo destaca por su utilidad dentro de la gama básica, su fácil manejo, su capacidad de actualización y su más que asequible precio.

El OBD2 es la siguiente generación de OBD y se distinguen porque los primeros cuentan con un catálogo más amplio de coches que puede diagnosticar.

De esta manera, el OBD2 incorpora coches fabricados después de 1995.

Los primeros OBD empezaron a finales de los años 80. Su principal función fue estandarizar el conector para poder leer las cifras de emisiones de cada auto.

Hay que tener en cuenta que cada coche tiene sus especiales características y, en función de ellas, debe ser tratado.

Por tanto, la elección de estos sistemas de diagnosis no resulta una tarea sencilla.

¿Qué es?

Viene a ser un sistema para el coche que ejerce de mecánico tecnológico para detectar dónde está la avería o cuál es el estado de los indicadores más importantes de la máquina.

Se usa pues para diagnosticar o, para ser más exactos, autodiagnosticar los problemas que puede tener el automóvil e informar de ellos a quien lo use.

Cómo funciona

Lo hace a través de sensores incorporados en el motor que monitorizan los diferentes sistemas del vehículo.

A través de este sistema se controlan todos los elementos involucrados en las emisiones como el mecanismo de inyección o la entrada de aire al motor.

Etapas del proceso

Distinguimos tres principales:

  1. Recogida de datos: A través de sensores incorporados en el motor y resto de sistemas de tu vehículo. Se controlan emisiones, sistema de inyección o entrada de aire al motor por poner unos ejemplos.
  2. Transmisión: Ya sea conectado por cable a una unidad externa al coche o a través de Bluetooth.
  3. Análisis: Se recogen los datos en el terminal correspondiente que ofrece importante información sobre el estado y posibles averías. Además de localizar puntos conflictivos ofrece posibles causas y soluciones a la medición encontrada.

El sistema OBD asigna a cada fallo un código de cinco dígitos que empieza por la letra Y. Luego cada dígito aporta datos concretos.

Así, por ejemplo, el primer dígito P se refiere a la electrónica de motor y transmisión o C al chasis. Los siguientes van trasladando información adicional.

¿Con qué coches es compatible?

Con carácter general, con todos los vehículos de gasolina fabricados a partir del 2001 y de diesel a partir del 2004.

Algunos fabricantes empezaron a implementarlo antes. Así, a partir del 1 de enero de 1996 ya se empezaron a incorporar.

En todo caso es fácil de verificar en la parte baja del tablero del lado del conductor.

Basta buscar un conector con 16 pines que es el que se adapta a estos sistemas de autodiagnosis.

Hay algunos vehículos que tienen una calcomanía donde se especifica ‘OBD II Certified’ para saber que es compatible.

Qué tipos hay

En este apartado los vamos a diferenciar por forma de acceso a los datos:

  • Bluetooth: El control se puede realizar a través del smartphone. Son los más básicos y asequibles ya que se trata de un simple conector. Para usuarios en general son muy recomendables por manejo y precio.
  • USB: Ofrece la posibilidad de conectarse a través de estos puertos a un ordenador portátil para extraer la información y cotejarla de manera mucho más clara y detallada.
  • Pantalla integrada: Te facilita los datos del diagnóstico en su propia pantalla. Como es lógico se trata de dispositivos más caros que los anteriores, pero se pueden encontrar bastante asequibles e incluso baratos.
  • Escáner de marca: Supone ya un nivel muy alto de información y de precio. Son sistemas fabricados para modelos de marcas concretas que ofrecen un catálogo de datos muy exhaustivo.

Qué tener en cuenta

  1. Compatibilidad: El factor fundamental ya que de él depende que el dispositivo sirva para el vehículo o no. Como ya hemos detallado depende del año de fabricación en general, aunque hay modelos específicos para determinados grupos de automoción.
  2. Control de datos: Como ya hemos señalado en el apartado anterior dependerá del uso. El más común y asequible se puede controlar por Bluetooh con el móvil, el siguiente paso sería por el portátil a través de una conexión USB o en la propia pantalla que incorpore el aparato.
  3. Actualización: Los modelos económicos no suelen contar con esta opción. Es muy aconsejable informarse antes de si las actualizaciones son gratis a través de la página de la marca o tienen coste.
  4. Funciones: Como es obvio el catálogo de datos e indicadores que ofrece está relacionado con la complejidad del producto y, por tanto, con su precio. Así, los de gama más alta pueden detectar, por ejemplo, los dispositivos de frenado antibloqueo o los airbags.
  5. Almacenamiento: Otro factor a valorar es la capacidad de almacenamiento que tenga para archivar y conservar el expediente del vehículo y evaluar así la evolución de su comportamiento.

Básico pero práctico: Launch Creader 3001

Un dispositivo muy recomendable por un precio muy económico para su utilidad, sencillez de manejo y prestaciones que incorpora.

Funciona a través de cable que hay que acoplar al conector del coche y se puede actualizar, un aspecto muy positivo dentro de los dispositivos de esta gama baja.

Pese a ser muy asequible, y es otra de los motivos de su elección como líder, incorpora también una práctica pantalla.

Ofrece datos en distintos idiomas, entre ellos el español, algo muy a valorar ya que no es común.

Pequeño pero muy práctico para detectar donde está el fallo del coche.

Entre sus características está la lectura de código de errores y su borrado, permite observar datos en vivo, realiza la prueba de sensor de oxígeno y monitorea información del vehículo.

Se trata de un escáner de nivel aficionado que, en general, posibilita verificar reparaciones, realizar determinadas pruebas como las mencionadas y resolver problemas básicos del motor.

Para marcas específicas: Ancel VD700

Dentro de la gama de aficionado hay que destacar que su precio resulta sensiblemente más elevado sobre la media y que, muy importante, está orientado principalmente a vehículos del Grupo Volkswagen (Volkswagen, Audi, Seat o Skoda).

En estas marcas ofrece grandes prestaciones y lo hace de manera eficaz y sencilla.

También hay que señalar que otra de las objeciones procede de la falta de instrucciones en español, algo que, como hemos señalado, es más frecuente de lo deseable en estos productos.

En todo caso, siempre queda el recurso de acudir a la red.

En el lado positivo, que pone en valor su capacidad tecnológica, ofrece múltiples funciones de chequeo como adaptación de la posición del acelerador, prueba de batería o configuración del servicio de aceite.

Otro de los aspectos positivos de este dispositivo es su óptima pantalla que permite ver y acceder de manera sencilla a los menús.

En todo caso, hay que advertir, con carácter general, que la configuración de los OBD2 requiere paciencia.

Conector Bluetooh: Veepeak

Como se adelantaba en la introducción, la opción Bluetooth resulta mucho más económica ya que se trata, como es el caso, de un simple conector que se acopla a la toma del coche.

Como hándicap de este componente, advertir que solo es compatible con dispositivos Android y en PC con Windows.

A través de estos terminales llegará una información muy amplia del vehículo que va desde las revoluciones por minuto o el consumo de combustible.

Hasta las temperaturas de la entrada del aire o del aceite del motor, por ejemplo.

Hay que tener en cuenta que no todos los parámetros se podrán obtener en todos los vehículos.

Esto dependerá de la implementación que haya hecho cada fabricante y que permitirá conocer más o menos datos.

Como es lógico, requiere de la utilización de aplicaciones que traduzcan los datos que son absorbidos por el conector. Hay varias a elegir.

Más caro, aunque se amortiza: Autel MaxiDiag MD806

Como ya adelantamos, el inglés es el idioma predominante en estos dispositivos. En este caso se puede cambiar a través de una solicitud por mail.

Fuera de este hándicap idiomático se trata de un dispositivo de alto nivel y elevado precio.

Dado el considerable desembolso, hay que cerciorarse de que el producto se podrá adaptar al vehículo.

Una vez hecho, sus posibilidades son muchas y, pese el desembolso, se puede amortizar rápido si se piensa en los precios de diagnósticos en los concesionarios.

Su diseño, muy similar al de un smartphone, le permite incorporar una buena pantalla de óptima visibilidad con un fácil manejo una vez se haya configurado.

Alternativa USB: OBDResoource

Para no dejar fuera ninguno de los tipos apuntados en la introducción, cerramos con la alternativa USB que permite, por ejemplo, controlar los datos desde un portátil.

Al igual que en el caso de la opción Bluetooth se trata tan solo de un conector con cable de USB. El conector va al del coche y el USB al terminal.

Por precio puede parecer muy económico, pero hay versiones con pantalla incluida que están en el mercado por debajo.